La clase obrera debe movilizarse
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Desde el Comité Estatal de la Federación Sindical Mundial en el Estado Español hacemos un nuevo llamamiento a la clase obrera para hacer de este 1º de mayo de 2026 un día de lucha y de reivindicación de nuestros logros en la constante batalla contra la patronal. El 1º de mayo no puede relegarse a una efeméride aislada y normalizada dentro del calendario laboral, como tratan de presentarlo desde el sindicalismo subvencionado, para descontextualizar las luchas. El 1º de mayo tiene que volver a ser el día de la clase obrera, una jornada de lucha que sirva para organizarnos en la emancipación y toma de conciencia de nuestro potencial para ser dueños de nuestro destino.
El estado de guerra y de explotación al que el capitalismo nos somete continuamente hace necesario que seamos la clase trabajadora la que tomemos la iniciativa en un llamado a filas para defender nuestros intereses y detener la barbarie. Ni la clase obrera ni los pueblos necesitamos de estos depredadores.
Es necesario recuperar los principios del sindicalismo de clase, de una Economía y una sociedad destinada a satisfacer las necesidades de la clase trabajadora en armonía con el carácter finito de la Naturaleza y enfrentar con decisión la imposición del ideal de una sociedad orientada únicamente a la búsqueda del beneficio privado del capitalista.
Un sindicalismo de clase cuyas líneas las siguen marcando las compañeras y compañeros de empresas en lucha en todo el estado, como el Metal en Cádiz o Barcelona, las trabajadoras de La Suiza, el personal docente y las trabajadoras y trabajadores del campo. Todo un ejemplo de compromiso con nuestra clase y una deuda que la clase obrera tendrá siempre con ellas y ellos por seguir manteniendo los principios ideológicos que fueron hitos en las conquistas obreras.
En la actual coyuntura internacional, nacional y sociolaboral, el 1º de mayo también debe hacernos reflexionar sobre el papel del sindicalismo de clase, necesario para formar conciencias con el objetivo de organizar a la clase trabajadora. No podemos sucumbir al rol que la patronal ha otorgado a los agentes sociales como interlocutores necesarios para hacernos creer que las trabajadoras y trabajadores seguimos mejorando. Por esas razones, desde el Comité Estatal de la FSM y sus sindicatos entendemos que, en momentos de crisis, debemos volver a las fuentes y a nuestros principios fundacionales.
El sindicalismo de clase debe enfrentar el fascismo, expresión natural de la patronal. El fascismo representa las antípodas de nuestros intereses y ha sido concebido por la burguesía para terminar con los logros de la clase obrera. En estos convulsos momentos, el fascismo se presenta con su rostro más cruel y descarado entre las filas de la clase obrera, una vez desideologizada por organizaciones como CCOO y UGT.
El sindicalismo de clase debe posicionarse contra el imperialismo que pretende explotar los recursos naturales, propiedad de los pueblos, en su propio beneficio, no dudando en llevar a la guerra, la muerte y la sumisión a trabajadoras y trabajadores.
El sindicalismo de clase debe confrontar sin tregua contra el capitalismo, sistema que avanza inexorablemente hacia su autodestrucción y que en su camino no duda en arrastrarnos a todas y todos, destruyendo a nuestra clase y, si es necesario, el planeta en el que vivimos. Eso significa luchar contra todas sus expresiones como el patriarcado y sus manifestaciones como el machismo, la violencia de género o la diversidad sexual; contra el racismo y la xenofobia; contra la explotación laboral, la exclusión de la juventud y los migrantes, el abandono de nuestros mayores y dependientes, el expolio de los Servicios Públicos y el abandono en sus manos de los sectores estratégicos de la Economía.
El sindicalismo de clase no puede normalizar la claudicación sindical y las políticas de conciliación de clase. Los sindicatos son herramientas al servicio de la clase obrera y no para regalar nuestros derechos e intereses a un Estado que está al servicio exclusivo del gran capital.
En este sentido, se impone una visión sociopolítica de la situación de la clase obrera que, además de las reivindicaciones laborales, salariales, de salud laboral, etc, tenga en cuenta el impacto en las condiciones materiales de vida de la clase trabajadora, ES DECIR, de otras cuestiones fundamentales como es el derecho real a una vivienda digna, a unos Servicios Públicos, como la Sanidad, la Educación, las Pensiones, la Energía, los Transportes, el Agua, el Medioambiente, la Dependencia, la Cultura en general… Servicios que deben ser nacionalizados, acabando con la privatización de todos ellos, para que dejen así de ser una mercancía con la que especular y enriquecerse. Solo así se convertirán realmente en derechos reales de y para la clase obrera y podamos vivir dignamente mientras luchamos por acabar con este sistema moribundo que nos oprime y esclaviza cada día más.
¡¡SOLO LA UNIDAD Y LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA PODRÁ HACERNOS AVANZAR ¡!
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