Compañeras, compañeros:

La mecha de la indignación social ha vuelto a prender. Tras una década en la que las movilizaciones han estado amordazadas por los gobiernos, la judicatura, los medios de comunicación y, sobre todo, por el sindicalismo de pacto, la clase trabajadora está diciendo basta.

El trágico desahucio y como consecuencia del mismo la muerte o asesinato de MariCarmen, por un sistema que no la protegió, a sus 87 años, a manos de un fondo buitre amparado por el poder político, judicial y policial, ha desatado una rabia contenida. 

No es un caso aislado: cientos de familias son expulsadas cada mes de sus casas por este sistema capitalista carroñero. El peligro de la historia repetida: No caigamos en la trampa.

Desde los sindicatos que formamos la Federación Sindical Mundial (FSM) en el estado español, advertimos: nada es espontáneo. Ya vivimos el 15M; nos encerraron en las plazas y, en lugar de asaltar los cielos, nos dejaron en el suelo con las manos vacías.

Ahora, ante la crisis de la vivienda, el llamado "bisindicalismo" de CCOO y UGT reactiva su maquinaria. Quienes llevan 14 años sin convocar una huelga general, pese a la brutal carestía de la vida, la pérdida de poder adquisitivo y la firma de convenios basura, pretenden erigirse hoy como nuestros salvadores.

No nos engañemos. Convocan una huelga de "punto final": un día de protesta para salir en la foto, desmovilizar a las plantillas y que al día siguiente todo siga igual. Son los mismos agentes sociales que han pactado y consentido:

• El despido libre y la pérdida de los salarios de tramitación.

• El retraso de la jubilación a los 67 años (con vías de ampliarla a los 72).

• La privatización de las pensiones en sectores clave como la construcción o el metal.

• La entrega de las bajas por enfermedad común a las mutuas patronales, mientras acumulamos cerca de 800 muertos al año por accidentes laborales.

No podemos legitimar a quienes solo se mueven para tratar de legitimarse cuando el sistema se lo exige después de llevar pactando retrocesos durante décadas.

Por una Huelga General, escalonada y prolongada. Hay motivos de sobra para ir a la huelga, pero no a la suya. Si queremos ganar y pararle los pies a la patronal y al capitalismo, necesitamos cambiar de estrategia, mirarnos en el espejo del sindicalismo combativo francés y construir una huelga prolongada en el tiempo y organizada por fases:

1.Bloqueo total de los transportes.

2.Paro absoluto de los medios de comunicación.

3.Freno total en la industria, el campo y los servicios.

 

Nuestras Reivindicaciones: Mucho más que la vivienda

 

El problema de la clase obrera no es solo el alquiler; el problema real es el capitalismo. 

Por eso, nuestros objetivos de lucha deben ser integrales:

• Vivienda digna y prohibición real de los desahucios.

• Fin del despido libre, salarios indexados al coste de vida real y fin de la jornada irregular.

• Defensa de lo público: stop a las privatizaciones en sanidad, dependencia, educación y servicios municipales.

• Derogación de la Ley Mordaza y fin de la sumisión judicial a la patronal.

No permitamos que vuelvan a desactivar la calle para llevarnos a los despachos del Congreso. La lucha se gana en los centros de trabajo y en las calles de forma organizada.

 

¡Por una huelga general de combate, escalonada y hasta vencer!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

 

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